Tu poder

tu poder

Mi trágico entusiasmo se disipaba por los fríos cuadros colgados en las paredes. Examinaba cada derroche artístico de talento y cada tono de color que pretendía iluminarte en una obra interior.

Me place saber que tu indulgente sonrisa es lo primero que busco en este arrebatado afán de llenarte de naturalidad y colorido. Son tus fuerzas tan extraordinarias que tan solo el pensar en ellas hace que se me deshaga cualquier boceto.

Tu gran poder constituye mi más grande abstracción capaz de construir el alborozo de un sencillo pensamiento. De noche cuando me acuesto me pregunto de tu poderío y de las armas que utilizas con tu ejército inmortal para vencer.

Pues aunque forcejeaba con las escalofriantes tinieblas, una intuición centelleante de saber que pasabas cerca, me permitió alargar mi mano para pedirte auxilio, a ti que estás lleno de gracia.

Y así fue como me hice de tu gloriosa amistad cuando la mía, para la humanidad, ya no valía nada y cuando mis propósitos se habían conformado a exaltar el camino de la muerte.

 

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