Amaneció

Amaneció haciendo frío, más aún en la memoria, cómo puedes pensar que un día vuelva a llenarme de felicidad, acaso es imposible mirar este estado sin alma, sólo curable con la luz de toda tu persona.

La perfección

A mi corazón le gusta que estés hecha como yo entiendo la perfección, sin ideales medidas femeninas, de rostro iluminado con natural rubor, cuando intento pescar tu boca con un beso de amor, pero más te amo, por cuanto en mí has hallado para tu universo una indudable razón.

No me hagas esperar

Nunca fue más visible el dolor

ni tan mayor esta herida abierta en mi corazón,

¡Desgraciado de mí! estoy muriendo sin haber sido por la vida perdonado,

si has de ser tú, por quien conozca yo el amor, ya no me hagas esperar,

enciende una luz en esta oscuridad, sé latir como nunca nadie lo será jamás.

Un muerto

Más que encanto de mis ojos lo eres de mi corazón, desde que tuve conciencia de todo ser humano abrigar su propia soledad, busqué un amor fuera del tiempo, todavía más verdadero que cualquier temor.

Antes de eso, lo fui todo; llanto que desbordó los mares, sonrisa desmoronada en los desiertos, sin más rodeos, un muerto que recobraba sus horrores al primer contacto con los vivos.

Un infinito amor

Te gusta mirar a los ojos y a mí con ellos revelarte lo que es un infinito amor, sé que llevas verdadera música en el corazón, veranos sin fin, pero sobre todo, tuyas hechas mis palabras dichas con toda el alma.

Murmullo del corazón

Ese suave y nostálgico canto, día tras día se vuelve a escuchar, porque sé que el murmullo del corazón es el lenguaje al recordar.

A tu alma le fue tierno en mis ojos buscar, cómo besan sin dejar de mirar, marea quizá paraíso, cual de ellos haya sido, más que nadie te quizo.

Amaneció

Amaneció, el sueño habíamos sido tú y yo, despierto ya, aún era mía tu mirada, y la sonrisa tuya el único sol que me iluminaba …

Nunca antes vi, en unos ojos mi dicha, ni cómo tan pronto al amor reviví, cuando creía que en cada latido mis dulzuras nadie podría oír …

Te amo tanto

Haces la pregunta de por qué te amo tanto, cuando la vida me ha dejado sin explicaciones, apenas sabiendo algo de mí mismo, por ejemplo, que la pena y la alegría viven esperándose una a la otra, además que el tiempo no se cuenta con quien el alma se nos ha vuelto una.

Vuelve

“Vuelve, aunque sea para decirme adiós otra vez, abrázame y aligera mi corazón, las ausencias siempre me están abriendo paso adonde voy.”

El sueño del poeta

No sé qué día es hoy, acabo de despertar, busqué la tibieza de su cuerpo y encontré el frío de la soledad, justo ahí, saltó el verso como una lágrima que al corazón estuviera a punto de inundar.

“La que adoraba, dónde está, si el cruel destino vino primero por ella mientras dormía, guarden silencio, con la mirada díganmelo, luego déjenme llorar.

Pero si perdió la esperanza, viéndome sumergido en este sueño abismal, tráiganla, es entre todas la esplendorosa, indistinguible es su voz, pues es la de mi único amor.”

Cosas del corazón

Desde hace algún tiempo, se queda la tristeza viéndome como si pudiera salvarla, pero eso es imposible, porque las cosas del corazón yo las llevo muertas, ciertos adioses aún bañados de lágrimas, un exceso es quererme, una mala idea esperar que mis ojos hablen, llamarme amigo un verdadero delirio.

Las distancias

Ahí estaba ella, sin nadie más que conmigo y, al mismo tiempo tan sola, porque así sucede cuando uno de un corazón se ha ido, todos, hasta el último acercamiento a las distancias se ha rendido.

Despertar

Tuve el sueño de que me querías, despertar fue como en lugar del día dejar entrar la oscuridad, llevo una existencia al revés, te pierdo aún pudiéndote ver, y cuando menos lo espero con un beso vuelves a aparecer.

Siempre te amaré

Pronto seremos otros, o quizá un poco más de nosotros mismos, como quiera que sea, siempre te amaré, has conocido por mí la desdicha, lo digo para vergüenza mía.

Pórtate valiente, mantén a buena distancia las tristezas, si se enturbia la paz vuélvela a conquistar, adopta alguna frase o verso mío, a menos que te sirva de algo.

Suelo escribir como quien tiene que respirar para vivir, no me sientas especial, igual río con los que ríen y, lloro cuando en alguien creo haber perdido un tesoro.

Sordos entusiasmos

Tomaste hacia el norte, ya era tarde cuando quise detenerte, te habías llenado de sordos entusiasmos, un hipócrita sueño te sonreía, pero de mí se burlaba, hubiese querido hacerme el muerto, tenderte una trampa, aunque después no me perdonaras, mil veces un infeliz que nunca más verte venir.

Promesas

Me cuesta trabajo dejarme abrazar por las promesas, tampoco soy de prometer nada, quizá hoy deje de escribir, debo hacer más bien así, se habla de talento y yo insisto que poco hay de eso, que simplemente el corazón late fuera de mi pecho, porque a cada rato yendo estoy hasta donde se me extravía.

Cada amanecer

Creyó dejarme, pero consigo se llevó mi recuerdo, de veraz que lo sé, no juzguen mal tampoco a destiempo, contra la imaginación luché y le gané, claro que es ella, quién más, quien vuelve haciéndose pasar por cada amanecer.

Tuyo mi corazón

Era un ser despojado, en gran manera prisionero de las miradas, sin juicio a la vergüenza declarado, fácil fue siempre hallarme, igualmente con el mínimo gesto lleno de ingenuidad dejarme y, por más que tuve el mundo contra mí, nunca hice a un lado este corazón del tuyo.

Un paso

Quieres dar un paso primero que yo, hazlo al caer la lluvia, perfecta para ocultar las lágrimas con el disimulo, no temas decirme adiós, ya que si vuelves, tu más fiel adiós te lo perdonaría.

De un escritor

Volví a acordarme cuando no había nada más allá de nosotros dos, Marthe, puede ahora más esta tristeza que toda la fuerza que contra ella hace mi corazón, si hubiese un vacío mental sin duda al mismo me arrojaría.

Pero traigamos un tono de comunicación, a veces me cansan los juegos tontos, las palabras sin provecho, el disgusto presentado como derecho en lugar de equivocación, te preguntarás cómo voy en mis escritos, no hay mucho que abundar, sigo esforzándome por conseguir nuevas formas de expresión.

Con toda la verdad te digo, que esta carrera literaria no se sustenta en alcanzar ningún modelo de perfección, me lanzo a la meta sin pretensión de premio alguno, acaso crees que soy más digno que el pordiosero de la calle.

Me da por pensar que habiendo llevado ya algunos años vividos, aún en la temprana edad, Dios tuvo a bien ponerme un alma como linterna, pues, nada tarda uno en acostumbrarse a la oscuridad, en la cual, como un absurdo, hace de nuestra vida algo ni para bien ni para mal.

Inhóspita soledad

Qué inhóspita soledad has dejado conmigo, niña de mis amores, antes dulce ahora punzante en el pecho como una herida abierta.

Callan las cosas, en un ambiente de sueño han caído, solían a tu alrededor girar, el loco era yo, ciego a un corazón en completa libertad.

De ocurrentes preguntas toda respuesta se alejará, cualquier lágrima en mis desiertos se secará, sépase que, fuimos lo que nunca más será.

He ahí

Hay finales que no lo parecen, manos entrelazadas sin ser más nada, voces que callarán y en ecos de amor se convertirán, días que fueron y nunca volverán.

Un tipo raro

Soy un tipo raro, de esos que no gustan de lo establecido, ni cosas comunes por el estilo, un ramo de rosas está bien para celebrarte, pero prefiero con mis palabras desnudarte, un buen vino sobre tus hombros en lugar de con algún lindo vestido engalanarte.

De un insensato

Aún le duele a mi alma, pues, la llegué a querer con un auténtico amor de hijo, aunque no era mi madre, los tiempos eran otros y yo iba por la vida como un eterno mortal, mundano hasta el hartazgo, apto por mi juventud para todo placer, con la dicha de los insensatos, con el habla de los tontos, en una palabra, orgulloso de mis miserias.

Sin importancia

Tengo mucho que dejaste de darme alguna importancia, si la tuviera, sería quien haría la diferencia cuando divagas la mirada, cuando podrías decir tanto y al final no dices nada.

Un amigo inolvidable

   Querido amigo, soy tardo de hacerme comprender cuánto debo a los demás, pospuse demasiado visitarte, antes que todo te pido me perdones, o al menos contemples mi falta como benigna. Sé que lo indeseable ha ocurrido y que has enfermado, apenas supe de esto quise volverme loco. Pues, en aquellos años de mi más honda miseria, por medio de ti me llegaba el pan, cuando en las calles se construía mi historia diaria, hacía más de lo que puedes imaginar, para alentar la esperanza, pero parecía ya llevarla muerta sin ánimo de triunfo, hasta que apareciste en mi ayuda glorioso como un ángel. Quisiera levantar al cielo un grito de enojo, de guerra contra la divinidad, por qué, por qué a mi benefactor, pero no puedo arriesgarme a perder lo que me queda de alma, voy adonde te encuentras, ya estoy en marcha, llego pronto.